Segunda sesión de embarazo

En apenas quince días dos sesiones a embarazadas. Si la primera fue en un estudio, esta fue en una bonita casa del barrio de Gracia. Y el placer de fotografiar a mi socia de Güeding, Anna.  Acostumbrada a ser ella la que está detrás de la cámara, esta vez fue ella la que posó para alguien. Me encantaron los resultados y las sensaciones en este tipo de sesiones. Nunca me lo había planteado, pero empiezo a cogerle el gustillo a este tipo de imágenes. Desde hoy mismo estoy abierto a realizar más.

01

08

Hasselblad. Diapostiva Kodak 100

09

Hasselblad. Kodak 400 TriX

Nuevas experiencias

Hace ya años que mi entorno está creciendo. Tanto mis amigos más cercanos como mis amigos de otra índole, van procreando sin parar. Es lo normal. Sin embargo, me doy cuenta que hasta hace un mes nadie me había pedido realizar una sesión de embarazo. Supongo que todo el mundo se debe imaginar que sólo realizo reportajes a chicas y modelos… La verdad es que ni yo mismo me había planteado nunca realizar este tipo de sesiones, de lo contrario creo que me habría ofrecido a hacérselo a todos ellos, pero no fue hasta que Nacho me llamó, que pusimos la maquinaria en marcha.

Me explicó que quería regalarle a su mujer, Adriana (amiga mía de toda la vida) una sesión de su segundo embarazo. Él pensó en realizarla en exteriores, pero a mi me apetecía hacerla en un estudio. Tengo que aclarar que no soy muy fan de las imágenes en este tipo de sitios fríos, pero por alguna razón algo me inspiraba en hacerla de este modo. Desde que dejé la escuela no volví a pisar un estudio. Y no os creáis  de todo lo que aprendí en Grisart, la parte de iluminación en un estudio es la que menos me apliqué. De hecho, la aborrecía.

Pero durante la conversación que tuve con Nacho, hablando de los detalles, de lo que querían hacer -una sesión más bien clásica- en seguida visualicé el estudio. Por clásica me refiero a no enseñar más de la cuenta. Del mismo modo, atrevida sería para mi quién se muestra tal cual. Es cuestión de gustos, de cada uno, de estar cómodo y yo no entro a juzgar cuál es mejor ni peor, a mi lo que me gusta es fotografiar, de un modo clásico o atrevido, me adapto sin más y lo paso genial.

Dicho esto, aquí os traigo algunas imágenes. Personalmente estoy muy contento con el resultado. No hay cosas originales, extravagantes, distintas, ni encuadres imposibles. No. Lo que hay son una serie de retratos tirando a lo tradicional, en estos tiempos en lo que esto parece ser lo más difícil de encontrar. Supongo que todo el mundo busca desmarcarse de lo que ya se ha hecho..

_MG_4804_MG_4756_MG_4809_MG_4941_MG_5020

Aquí, justamente la más clásica, y la que me gusta más.

_MG_5039-Editar-2bw

 

Y de regalo, un par con la Hasselblad. Carrete Kodak Portra 160.

0043000400430008

Dreams

¿Qué haces cuando tus gustos van evolucionando? Seguramente renovar tu portfolio y eliminar imágenes que ya no representan nada para ti y añadir nuevas que se ajustan más a tu yo actual. De vez en cuando, hay otras que aún habiendo pasado del tiempo siguen siendo tan especiales para ti que lo que acabas haciendo es un apartado de archivo, donde poder colocarlas y así justificar su presencia. El Sr. Azote Fotográfico seguro que encuentra una manera más directa, sincera y cruel de definirlo jajaja.

En mi caso concreto, ambas cosas. Elimino y añado por un lado. Y, además, creo un apartado de archivo. Qué coño, es mi web y hago lo que quiero ;-) . No pretendo ganar nada, ni hacerme famoso. Simplemente me divierte jugar. Así que juego. A falta de material y seguramente a falta de buen material, también es recurrente volver al archivo. Ese amigo al que quieres y odias casi por igual y que siempre está ahí.

Sin embargo, creo de veras que volver al archivo no tiene porque ser necesariamente malo. Quién me sigue ya sabrá que lo hago a menudo. Reconozco que es por falta de material nuevo. Pero ya puestos, lo interesante de volver y revisar el archivo es la posibilidad -por un lado- de encontrar cosas que habías pasado por alto, y por otro, de tratar de darle otra vuelca de tuerca a la imagen escogida. Y en eso soy bastante recurrente. Y es que con el tiempo, en la gran mayoría de casos, desaparece la implicación emocional que existe después de la toma. Y al desaparecer esa implicación, de algún modo, sientes libertad total para hacer con ella lo que antes eras incapaz:  manipular. Manipulación, clásico fotográfico. Manipular de tal manera que pierda la idea original.

A mi personalmente, más que la imagen en sí, lo que me gusta es lo que transmite. Y en muchas ocasiones, eso se consigue con la luz, el color, el procesado en general. En ese sentido, el éxito de Instagram -pienso- radica precisamente en eso, en darle un cambio tal a la imagen que parezca otra, con la finalidad de transmitir algo que de otra manera -la toma natural- quién sabe si se llegaría a conseguir.

Galicia, Hopper y Tibidabo

En una hora y media me voy para Galicia. Un clásico ya en mis vacaciones. Un trayecto en coche que siempre me regala alguna que otra imagen que fotografiar. Esta vez, sin embargo, cambio la ruta habitual por la que me lleva a Madrid, donde haré una parada obligatoria para descansar, dormir y sobretodo ver la exposición sobre Edward Hopper.

Mientras tanto, he añadido otra serie en el apartado Working, “Tibidabo“. Un carrete entero fulminado en apenas media hora, en un día nublado y extrañamente frío del mes de junio pasado, con el que no ando muy convencido. Seguramente por la rapidez con que lo disparé? No lo sé. Ponerlas en la web me ayuda a mirarlas de otra manera y tener un poco más claro con cuáles me quedo, si finalmente me quedo con alguna.

Voy llenando la web.

Mi intención es completamente contraria. Quitar, quitar, quitar. Aún no puedo.

Cosas mías…

Entre la imagen en blanco y negro y la de color, hay nada menos que 36 años de diferencia. La primera fue tomada por mi padre en su luna de miel por tierras gallegas, una road movie en aquella época que bien me hubiera gustado vivir. La segunda corresponde a mi primer viaje a Galicia. La verdad es que no sé si había visto la imagen de mi padre antes de tomar la mía, estoy convencido que no, ya que nunca la tuve en la cabeza, aunque sí que la tenía preparada para publicar en la web. Si no fue el subconsciente, seguro que no fue el consciente.

Me resulta curioso como ambos tomamos una perspectiva parecida y como en mi caso, optara por el analógico también. Él no tenía otra posibilidad…

Me apetecía publicarlo, como curiosidad, como anécdota, como homenaje a mi padre, como un pensamiento que aunque todo esté inventado o fotografiado, no pasa nada. La de blanco y negro es suya, me la puedo apropiar pero nunca será mía. La mía es la de color y aunque siendo el monumento que es y habiendo sido fotografiado cientos de miles de veces, la de color es la mía. El sentimiento que tengo por ella es mío y la historia que hay detrás de esa imagen que capturé es únicamente mía, desde el porqué estaba allí, con quién, en qué momento de mi vida y en qué circunstancia concreta. Así como el sentimiento que siento ahora y cada vez que la contemplo.

En otras palabras, nunca se puede dejar de hacer algo porque otro ya lo ha hecho antes. Nunca. Jamás. Sería lamentable.

 

55_sintitulo

Un día cualquiera

Un día cualquiera en un momento cualquiera, sin saber exactamente el motivo, uno siente la urgente necesidad de coger la cámara y disparar. Es un impulso que te agita el cuerpo y este, no es capaz de restar en paz hasta que escucha el primer disparo. Y el cuerpo pide más para saciar esa ansiedad.
Y es cuando te dices que no importa el precio del carrete ni del revelado, ni siquiera del tiempo que pasarás después escaneando y ajustando, que no es poco. Todo por saciar esa ansiedad.
En mi caso, lo envuelvo diciéndome que serán de prueba para intentar conocer y dominar un poco más mi cámara y cómo reacciona en un lugar concreto con una luz concreta, y que estas pruebas me servirán en un futuro para posibles imágenes más útiles, más dentro de un proyecto.

 

     

Adiós Sabadell

Adiós Sabadell. Empiezo una nueva vida en Barcelona. Dejo mi cueva, donde he estado 10 años… se dice rápido.
Antes, quería eternzar las cosas que se veían desde mi balcón, a modo de recuerdo.

 

60_sin-titulo

Serie Parked Cars

Era uno de esos días en los que uno tiene la brutal necesidad de coger la cámara y disparar por placer. La Hasselblad te llama cuando hace días que no la usas.
Me pregunto de dónde me viene esa curiosa atracción por los coches aparcados.
NOTA: En un principio había colgado varias imágenes. Después de una pequeña revisión, me quedé únicamente con esta imagen. Veremos si poco a poco consigo ampliar esta serie…
02380003

Jolien

Contacté con esta chica a través de un directorio de modelos. En realidad, la excusa era usar la Hasselblad y no tanto ella. Soy un caprichoso, lo sé, pero la cámara me la compré pensando en sesiones de retrato, un poco al estilo de este. Pero está claro que hace falta alguien que pose. No estoy muy contento con el resultado, en mi cabeza había otras ideas, pero al final las cosas salen como salen y no puedo ser tan obstinado en conseguir a las primeras de cambio lo que estoy buscando.

El caso es que me doy cuenta que siempre mantengo estas imágenes. Hay temporadas que las quito de internet y otras veces, las vuelvo a poner. Nunca acabo de eliminarlas totalmente. Supongo que les tengo cariño. Puede ser también que me falte hacer mejores sesiones para poder despedirme definitivamente de estas.

Lo que nunca acabo de entender es cómo con el mismo diafragma y velocidad, en un día gris con una luz totalmente uniforme, exista una diferencia de color tan sutilmente notable en cada una de ellas. Es algo que me cabrea un poco, si alguien me lo sabe explicar…

    

Cuenca (II)

Y estas otras con la Hasselblad.

   

Page 1 of 212